lunes, 20 de agosto de 2012
INVESTIGACION ---INFORME COMPARATIVO DE LOS ORBES
3.2. La Rayuela
Hasta ahora hemos dado por supuesto que los orbes son el vehículo en donde se asienta una inteligencia anteriormente humana que ha pasado tras la muerte a otro estado de existencia. Aparentemente, nuestro instinto así nos lo dicta. Pero, ¿podemos estar seguros que esa inteligencia es efectivamente un resto humano intelectivo?. Hace 30 años el escritor de ciencia ficción y científico Arthur C. Clarke aventuró la posibilidad de existencia de unos organismos biológicos, habitantes de nuestra estratosfera, con forma de esfera (eso sí, de varios km de diamétro), de una naturaleza tan sutíl que les haría invisibles a nuestros sentidos. Una especie de medusas invisibles inteligentes. Es obvio que era una pura elucubración literaria de este autor pero nos sirve de trampolín para aventurar algo. Es posible que los orbes no sean fantasmas postmodernos tal y como nosostros entendemos el concepto, sino especies biológicas específicas, desconocidas todavía y de una naturaleza probablemente extraterrestre o interdimensional. Entiendo que esta es una propuesta muy arriesgada y posiblemente hayan empezado a aparecer ya ciertas sonrisas entre algunos lectores, pero el problema es que existen datos que avalarían (con poco presupuesto, lo reconozco) esta idea. He aquí un par de ellas.
a. Los investigadores José y Karen Escamilla, de Nuevo México, llevan varios años realizando estudios sobre otro fenómeno anómalo de similar naturaleza a los orbes. Se denominan ‘rods’ (barrotes, en castellano), y aparecen como estructuras fusiformes, voladoras, con apariencia orgánica aunque muy similar a los orbes, y que se comportan como organismos vivos. Estos ‘rods’ presentan una imagen muy similar a un microorganismo tipo bacilo aunque a escala gigantesca (aproximadamente la longitud de un palo de escoba). Existe tambien una cierta variabilidad en cuanto a formas y comportamientos, distinguiendo el matrimonio Escamilla hasta tres tipos básicos de rods: los llamados ‘centípedos’ o ciempies, que presentan una serie de indentaciones aerodinámicas a lo largo de su estructura, similar a las aletas de una sepia; los rods blancos, que parecen ser el modelo básico y los ‘lanzas’ que son los más rápidos y estilizados. Así mismo, los rods, al igual que los orbes, se agrupan en clusters, con apariencia de trenes, con varios rods acoplados entre morro/cola para formar algo parecido a un convoy. Y lo que es más curioso (aunque me ha sido imposible contrastarlo), el matrimonio de investigadores asegura haber encontrado muestras físicas de rods muertos, carcasas o cascarones, de una naturaleza material desconocida.
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